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29 May, 2018

Después de meses de preparación y recogida de material, el 27 de abril nos ponemos rumbo a Ulongue con ganas de realizar la primera campaña que Cirujanos en Acción realiza en Mozambique, todos los componentes del equipo nos reunimos en Lisboa, dicho grupo consta de cuatro cirujanos generales: Dra. Lucía Catot, Dra. Teresa Butrón, Dra. ClaudiaTinoco y Dr. José Manuel Hernández, un cirujano pediátrico: Dr. José Miguel Morán, dos anestesiólogas: Dra. Pilar Murga y Dra. Ana Gloria Pizarro y una enfermera:  Mercedes Contreras.

Llegamos a Maputo el 28 de abril tras 10 horas de vuelo para coger otro vuelo a Tete, tuvimos que pagar sobrepeso ya que llevábamos 43 Kg de más en material. Por fin llegamos a Tete donde el Dr. Bala Mulamba, la hermana Sonia y el Padre Paolo nos esperan para ayudarnos con los paquetes y el traslado a Ulongue. Nos dividimos entre  dos coches, la mitad con el Dr.  Mulamba y la otra mitad con el Padre ya que a Sonia la despedimos en Tete. Tras 3 horas de viaje y degustar patatas fritas caseras y plátanos de los mercados locales del camino, llegamos  al Hospital de Ulongue donde conocimos al Padre Victor, a Génesis (una enfermera voluntaria de Venezuela que iba a ayudarnos pero esos días estuvo con Malaria), Miriam, Salomón y Alonso también voluntarios. Separamos el material y organizamos las cosas, pero sin poder ver el bloque quirúrgico ya que su encargado no se encontraba allí, aun así dimos una vuelta por el Hospital rural, las salas de hospitalización son salas enormes con muchas camas donde se encuentran los enfermos con escasa supervisión.

Nos trasladan a la misión de Satewa y allí nos esperan 20 pacientes para ser valorados, todos ellos cantando, un recibimiento que no olvidaré nunca y nos sirvió para ponernos aún más las pilas, los trasladamos al salón de acto de la misión y allí empezamos a ver pacientes  y a realizar el que sería el parte quirúrgico para el día siguiente.

Los padres nos tenían preparada una cena espectacular y abundante y nos enseñaron nuestras habitaciones individuales, que no les faltaba un detalle, para nosotros un lujo.

El día 29 de abril, domingo,  nos trasladamos de la misión al hospital, unos 10 minutos por caminos de tierra, (muchos días íbamos en el maletero de la ranchera junto con pacientes) llegamos al bloque quirúrgico pero su encargado Reale, estaba un poco reacio debido a que necesita permiso de la Directora del Hospital, tras una larga espera, empezamos limpiando los quirófanos y organizando el material y las mesas quirúrgicas. Operábamos en dos salas, en una pusimos dos mesas y con una bala de O2, realizábamos regionales y sedaciones, y la otra sala era el quirófano de urgencias donde ellos realizaban únicamente cesáreas, cuando no lo utilizaban,  nosotros realizábamos las cirugías más complicadas con anestesia general, aunque el respirador no funcionaba por lo que se realizaban ventilando a mano y con perfusión de Propofol©–. El hospital no dispone de agua canalizada porque la instalación está sin funcionar, por la mañanas traían el agua en cubos para el  lavado quirúrgico y del instrumental ,  la luz se iba con frecuencia durante algunos minutos.

El primer día costó arrancar pero una vez comenzamos todo fue fluyendo sin problemas. Operamos 16 pacientes niños y adultos, incluso dos urgencias, una chica de 15 años  con peritonitis y un niño de 3 años con quemaduras en tórax, finalizando nuestra primera jornada a las 22:00 sin parar, ya que Alonso y Miriam nos llevaron unos bocadillos que comimos sobre la marcha. Por la noche una nueva excelente cena y  una cerveza mozambiqueña de recompensa para irnos a la cama satisfechos de nuestro trabajo.

Así  transcurrió cada día, con poca colaboración por parte del personal de allí, salvo el  Dr. Nobre, cirujano del hospital y Julius el auxiliar,  dos días también acudieron  Dra Jeque anestesióloga y  Dr Bicoco cirujano ambos de Tete, que nos ayudaron y aprendimos unos de otros. La hospitalización tenía muchas carencias, los pacientes hospitalizados apenas eran controlados y rara vez administraban la medicación que pautábamos, a pesar de dársela nosotros. El hospital realizó poco reclutamiento de  pacientes y las instalaciones tenían  mucho déficit y el poco material que tenían no lo usaban.

Una de las mejores ayudas fue la de Alonso, un voluntario tan excepcional que reclutaba pacientes, los vestía y desvestía, les quitaba las vías, les daba la medicación y sobretodo los cuidaba. Sin él no hubiéramos podido realizar nuestra misión, una persona con muy buenos valores e imprescindible para nosotros, incluso tras volver a España, él nos mantiene informados de la evolución de los pacientes.

Así continuamos operando unos días con más pacientes y otros con menos, y realizando procedimientos más complicados de los esperados, incluso una  apendicitis de un pastor de la misión, o esplenectomías por quistes esplénicos gigantes.

En uno de los días de menos trabajo aprovechamos para ir a una casa de acogida de los Jesuitas, ese días fue muy especial, nunca había visto tanta felicidad en los niños  jugando con un globo o poniendo pegatinas en un libro, como esos ojos se iluminaban cuando le tirábamos una pelota, esto nos sirvió para seguir adelante en nuestra campaña.

Uno de los días de cirugía, el Padre Paolo (Fotógrafo), nos acompañó en quirófano y nos realizó unas fotos espectaculares, captando nuestra labor de una manera tan especial, que nunca había visto desde fuera el trabajo que estábamos realizando.

Y tras muchas sensaciones y trabajo el 3 de mayo  llega a su fin la campaña con 68 pacientes operados, 85 procedimientos, y muy buenas sensaciones. Finalmente el viernes 4 de mayo  volvimos a Tete donde conocimos parte de la ciudad gracias a Paolo, y rumbo a Maputo donde dormimos las mujeres con las Hermanas Franciscanas y los hombres con los Jesuitas, tras cenar en el mercado del pescado.

Y ahora de vuelta en España, tras unos días de reflexión puedo decir que en Ulongue hay mucho que hacer y muchas cosas que mejorar para realizar nuevas campañas allí, sobre todo reclutar los pacientes y mejorar las instalaciones, aun así tienen algo muy valioso y son los Padres Paolo y Víctor, estos Jesuitas trabajan para ayudar a la población de la zona, en sanidad, trabajo, educación…

Mejoras para próximas campañas en Ullongue:

  • Reclutamientos de pacientes.
  • Mejorar las instalaciones: Mesas quirúrgicas, más balas de oxígeno, espacio de almacenaje, y de recuperación postquirúrgica con camas, sillones.
  • Más colaboración por parte de la dirección del hospital y del responsable del bloque quirúrgico.
  •  Mayor supervisión en las salas de hospitalización.
  •  Respirador que funcione, manómetros de tensión, pulsioxímetros y monitorización electrocardiográfica.

Dra. Teresa Butrón