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29 October, 2016
Rey Bouba, Camerún,

Misión en Camerún. 29 de octubre - 12 de noviembre de 2016.

Mayo Rey es un Departamento de la Región Norte de Camerún, con una supeficie de 36.500 km y una población superior a los 200.000 habitantes. Se trata de un Lamidato, un sistema de gobierno islámico de origen feudal, que ha sobrevivido a distintas colonizaciones incluída la francesa. En la actualidad, está supeditado al gobierno central de Yaoundé, sin embargo, el Lamido o Emir ejerce el poder en éste territorio. En todos los poblados hay un jefe local o notable, que es el representante del Lamido.

El Lamidato de Mayo Rey se haya en una zona alejada de los principales puntos y vías comerciales y de desarrollo, cercano a las fronteras de Chad y de la República Centroafricana. Es un territorio con escasos recursos económicos, y su capital Rey Bouba posee 4.000 habitantes; el resto está asentada en pequeños y dispersos poblados, que se dedican básicamente a la agricultura en una economía de subsistencia lejos del acceso a los recursos sociales que, si ya de por sí son mínimos en éstas regiones, aquí son inexistentes.

La mayoría de la población es musulmana, aunque existen diversos grupos étnicos que mantienen creencias nativas animistas y una pequeña parte que practica la religión cristiana.

En Rey Bouba, la Fundación Hospital Mayo Rey, dirigida por el pediatra burgalés Emilio Sastre, fundó en 2010 un pequeño hospital, único centro sanitario existente con escasos medios materiales y que carece de atención médica permanente organizándose entre 3 y campañas anuales de ayuda humanitaria  http://fundacionmayorey.org

El 28 de octubre de 2016 partimos desde Madrid, Bilbao y Barcelona un grupo de 10 personas:  dos cirujanos generales , Manuel Cires y Jose Ignacio Tello; dos traumatólogos, Api Echave y Willi  Kemmer; dos anestesistas, Marta Magaldi y Yolanda Cabrero; dos enfermeras instrumentistas, Lola Laguía y Lola García; una radióloga, Nieves Alegre, y una pediatra , Susana Schuffelmann.

Nos encontramos todos en el aeropuerto de Bruselas , donde la mayoría nos conocimos por primera vez, y desde ahí iniciamos  éste viaje juntos durante 18 días.

Llegamos a a la Capital camerunesa Yaounde después de  siete horas y media de vuelo. Nada más tomar tierra notamos el cambio cultural y sobre todo un calor y humedad intensos; el control de la aduana nos producía inquietud pues nos desplazamos con numerosas bolsas de material médico y quirúrgico que suscitaron la curiosidad de los agentes de la aduana que nos solicitaron su inspección, aunque quizás nuestra decisión y aparente tranquilidad evitó la apertura de los paquetes, más de 300 kgs de material médico.  A partir de este momento varios de nosotros dejamos de ser exfumadores. Desde el Aeropuerto nos trasladamos en dos vehículos enviados por la Fundación, a la Procuradoría, misión católica en donde pasamos la primera noche.

El sábado 29 de Octubre paseamos por Yaoundé, es un día caluroso con tráfico intenso, caótico pero fluido, con viejos y abollados coches al límite de su capacidad donde algunos viajan en el maletero, motos con dos y tres viajeros con bultos sobre sus cabezas.  El asfalto agrietado, no permite ningún despiste. Paseamos relajadamente por la “city”, bromeamos, hacemos fotos y vamos conociéndonos; estas primeras convivencias son agradables, divertidas, y surgen las primeras anécdotas; el grupo se va consolidando. Llegamos al Mercado atestado de puestos callejeros, minúsculas tiendas, gran gentío y tráfico de vhículos que dificultan el avance, creando así una atmósfera agobiante;  también en éste caos hay un orden con puestos monográficos de frutas, piñas o ananas, bananas, verduras patatas, pimientos, tomates, un pescado frito circular, puestos de comida, telas multicolores, fármacos…  Nos dirigimos a la Estación del tren con suficiente antelación. Viajamos en coche cama, un viaje nocturno en  el que recorreremos 650 kms al Norte de Camerún, desde Yaoundé hasta N´Gaounderé . El embarque fue complejo, entiendo que Africa es así,  dos horas negociando dónde y cómo irían nuestras 13 enormes bolsas de rafia verdes repletas de material médico-quirúrgico, medicinas, y parte de nuestro sustento proveniente de las estanterías de Mercadona. A las 19h partimos y llegamos a las 11h a la Estación de N`Gaounderé. Dieciséis horas de viaje, la mayor parte del tiempo transcurrió de noche; compartimos interesantes momentos de conversación, cigarrillos a escondidas,  y con las primeras luces del domingo 27  de Octubre pudimos deleitarnos y disfrutar con un precioso paisaje tropical, verde intenso, repleto de palmeras,  baobás,  contrastado con la tierra rojiza y húmeda del Centro de Camerún; en las estaciones,  mujeres y niños vestidos con telas multicolores y con gran algarabía nos ofrecen a través de las ventanillas,  pescados, frutas, miel, agua que sostienen en sus cabezas. Compartimos un viaje inolvidable, maravilloso quizás irrepetible en éste rincón de Africa que aliviaba en parte nuestro cansancio.

En N`Gaounderé nos esperaba Ibrahima, Administrador del Hospital de la Fundación Mayo Rey; en ésta ocasión, viajamos en tres vehículos,  custodiados por dos militares armados. Partimos a las 14 horas y llegamos a nuestro destino final a las 22 h. Ocho intensas horas, para recorrer los últimos 250 kms,  primero a través de la N1, carretera nacional asfaltada, que cruza numerosas aldeas, en algunas es día de mercado y se ve mucha animación. Tras un desvío, nos adentramos en pistas de tierra polvorientas, agrietadas y bacheadas tras la reciente estación de las lluvias, realizamos un rodeo pare evitar vadear ríos que inundan las pistas; en estos últimos km atravesamos el  norte del Parque Nacional de Benoué prolongando nuestro viaje varias horas sobre lo previsto; cae la noche y en cierta manera también los ánimos por un viaje infinito. En medio del camino, una sorpresa, nos detenemos en un pequeño poblado donde las autoridades locales y sus familias nos ofrecieron una cena: arroz, pasta , pollo, pescado,  tortillas, requesón, pan dulce, té, y cerveza, … todo delicioso, en un ambiente acogedor que nos ayuda a superar los últimos kilómetros con cierta alegría y optimismo

Son las diez de la noche y estamos en el Hospital Mayo Rey, en Rey Bouba, Norte de Camerún, tras casi tres días de viaje.

El Hospital es pequeño, acogedor;  fue inaugurado en 2010 y posteriormente comenzaron  las campañas sanitarias con voluntarios. Tiene un patio central,  alrededor del cual se distribuyen la zona de residencia de los voluntarios, junto con dos bukarus, pequeñas cabañas circulares con techo de paja de estilo camerunés, muy confortables; varios bloques con las Consultas, sala de  Ginecología con ecógrafo, Farmacia, Laboratorio, Quirófanos, Sala de Hospitalización para adultos con 14 camas  y otra Sala Pediátrica, con Consulta y Sala de Hospitalización para niños con 6 camas, y sala de Radiología simple digital.

Así que desde la misma mañana de nuestra llegada numerosos pacientes estaban esperando ya para empezar el trabajo.

Nos alojamos en el mismo centro durante toda la campaña. Repartidos en distintas estancias y con una zona común para todos donde preparábamos nuestras comidas y pasábamos los ratos de descanso.

El Hospital cuenta con varios trabajadores de la Fundación encargados de que todo funcione adecuadamante: dos Diplomados en enfermería, Sergio y Josephine, un Técnico de Laboratorio y un Auxiliar de Farmacia Agustin; personal auxiliar:  Ahmadou, Mohamadou, Mamoudou y un Administrador, Ibrahim Ousmanou, encargado de coordinar todo y que tanto nos ayudó con los problemas que fueron surgiendo cada día. La lengua de la zona es el foulfulde y nos comunicábamos con traducción al francés y al español gracias a estos trabajadores.

En las Consultas de Adultos se han visto más de 300 pacientes, atendidos por anestesistas, cirujanos y traumatólogos, donde además de patología específica se atendió mayoritariamente patología médica diversa (patología infecciosa, fundamentalmente parasitosis intestinales, fiebre tifoidea, malaria, infecciones urinarias, ETS; patologíaginecológica y obstétrica, patología respiratoria, lesiones tumorales neoplásicas, bocios gigantes, etc).

La Actividad quirúrgica en Cirugía General estuvo muy por debajo de las expectativas creadas con respecto a otras campañas; no se realizó una adecuada selección y reclutamiento de pacientes quirúrgicos para ésta campaña; quizás la gran dispersión y alejamiento de la población en pequeñas aldeas así como la falta de medios y vías de comunicación favorecieron la escasez de patología quirúrgica. Se originó un desánimo en el grupo de voluntarios, aunque supimos estar a la altura de las circunstancias realizando actividades médicas y quirúrgicas que nada tenían que ver con nuestra formación especializada y atendimos a todos los pacientes que acudieron al Hospital sin importar su patología. Esto mejoró la moral del grupo y sin duda la satisfacción de las personas atendidas. Es necesario tenerlo en cuenta en sucesivas campañas dado el gran esfuerzo material y humano que supone organizar cada misión d e ayuda humanitaria.

Se intervinieron hernias inguino-escrotales voluminosas, apendicitis aguda, tumores ginecológicos, tumores cervicales, proctología, hematocolpos, perforación intestinal grave, traumatismos por accidentes de tráfico, así como procesos bajo anestesia local. Finalmente mencionar la actividad de seguimiento de pacientes quirúrgicos hospitalizados en colaboración con anestesia.

Traumatología tuvo una importante actividad, ya que en este caso sí que fueron reclutados pacientes específicos previos a la campaña y que fueron posteriormente intervenidos. Se atendieron  en Consulta numerosos pacientes con patología específicatraumatológica, artrosis diversas, lumbalgias, tumoraciones de partes blandas, miopatías, deformidades articulares.

Se intervinieron pseudoartrosis de fémur y húmero realizando reducción y fijación externo, y enclavado medular, fractura tibioperonea mal consolidada realizando fibulotomía y osteoclasia, drenaje de absceso en muslo y región escapular en paciente séptica que precisó u amplio desbridamiento quirurugico; extirpación de lesión quística mucinosa gigante en muslo; alargamiento tendinoso del bíceps femoral…

En las Consultas de Pediatría se han visto 85 pacientes con diversas patologías médicas (meningitis, encefalitis, sepsis, malarias de diferente gravedad, bronquitis, desnutriciones crónicas, diarreas crónicas, reacciones alérgicas…) y quirúrgicas (labio leporino, atresia anal con fístula, fracturas mal consolidadas, hernia umbilical, hidrocele severo, criptorquidia y cardiopatías congénitas).

La radióloga Nieves Alegre, realizó más de 40 ecografías obstétricas, abdominales, cervicales, partes blandas, etc, así como la interpretación de numerosas radiografías simples facilitándonos el diagnóstico y la actitud terapeútica. Asímismo atendió la logística en la cocina estirando los recursos, sin que faltara nada en la mesa durante la Misión.

En el poblado de Rey Bouba próximo al Hospital existe un Palacio que ocupa una amplia superficie y que es la residencia del Lamido.  Rodeado por un  muro de siete metros,  su interior cuenta con instalaciones administrativas, viviendas para los notables,  el lamido, su harén y su numerosa prole. Asi como almacenes de alimentos y huertas. Todos los días nos enviaban desde el Palacio dos grandes cestas que contenían tres cazuelas con pasta, arroz y un guisado de carne para la comida y la cena y que compartimos con los familiares de los pacientes intervenidos, ingresados.

El Domingo 6 de Noviembre fue un día de descanso donde parte del grupo fue de excursión al río próximo y otros nos desplazamos a las aldeas más alejadas de la capital para difundir el sentido de nuestra campaña y reclutar pacientes. Es un día caluroso con  temperaturas que llegan a los 36ºC; recorremos pistas imposibles, bacheadas, cruzadas por manadas de cebús; nos cruzamos con habilidosos motoristas que muy bien podrían participar en el rally de Dakar; los bordes de las pistas ocupados por jóvenes mujeres con sus bebés a la espalda y diferentes bultos sobre sus cabezas, que las mantienen erguidas, femeninas, dignas en medio de tanta pobreza e injusticia.

Hay un ambiente festivo en las aldeas; celebran el 35º  aniversario de la toma de posesión del Presidente Paul Biya;  numerosos carteles, camisas y vestidos estampados con la imagen del gobernante lo atestiguan; es un día de discursos de los notables y jefes locales que ensalzan las virtudes de su Presidente. Se cantan himnos y se bailan danzas tribales; ocupamos un lugar de honor entre las autoridades y tenemos la oportunidad de dirigirnos a los presentes para explicar y ofrecer nuestro trabajo y la oportunidad de intervenir a las personas que lo precisen. Tras la comida desfilamos con las autoridades, visitamos enfermos en sus viviendas de abobe y paja, atendemos consultas en la calle, hernias , varices, dolores imposibles… seguimos el recorrido a través de una paisaje selvático, vadeamos ríos y realizamos una parada en un mercadillo donde exhiben danzas tribales; nos sorprende la visión de niñas-adolescentes de 14 ó 15 años, quizás menos, embarazadas y ya con un bebé en su espalda.

Quedan numerosas anécdotas, conversaciones, paseos nocturnos por el poblado, una legión de niños siempre acompañándonos sonrientes y siempre el pequeño amputado…

La Misión finalizó … pero tenemos presente cada día que hemos vivido, los momentos maravillosos, los difíciles, y todos diferentes; el cansancio, la euforia, la frustración, la impotencia, la emoción…, situaciones y sentimientos vividos solos, en compañía. No poder hacer algo más, la consciencia de una población pobre, desfavorecida, desprotegida, profundamente agradecida por nuestros pequeños gestos. Y nos vamos… y no hemos solucionado su problema. Pero el cambio se ha producido dentro de nosotros…, nos mueve la pasión y sin duda la compasión.

Dr. Manuel Cires